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Tecnología y financiamiento son las debilidades; generación de empleos las fortalezas de las PYMES en Panamá. De olvidado a proyecto de Estado. Así se puede describir la importancia que en los últimos tres años se le ha dado a este sector
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Joaquín Fábrega, director general de la Ampyme de Panamá, tiene como reto fortalecer el desarrollo de ese sector, el cual genera cerca del 54% de los empleos en el país.
Las PYMES han sido un sector que en Panamá por muchas décadas ha vivido grandes carencias, principalmente por la falta de financiamiento a que estuvo sometido por parte de la banca tradicional.
A pesar de ese escollo, que le ha impedido crecer al ritmo deseado y adecuar su sistema de producción a las exigencias tecnológicas del mundo actual, muchas han sobrevivido y otras han roto las barreras de las fronteras, logrando proyectarse en al mercado internacional, mientras algunas se han convertido en fuertes halcones que van en busca de su presa.
Con la creación de la Autoridad de la micro, pequeña y mediana empresa (Ampyme) a través de la ley 8 en julio de 2000, el Gobierno de Panamá elevó a proyecto de Estado la promoción y fomento de este sector económico del país, el cual solo en la década de los 90 generó unos 118.000 empleos; o sea, el 54% de la población económicamente activa en esa época.
La ley también generó un fondo de garantía para préstamos a las pequeñas y medianas empresas, con un capital de $5 millones provenientes del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (que administra los dineros productos de las privatizaciones de las empresas estatales).
Para conocer los principales proyectos que desarrolla la Ampyme y los retos que enfrentan estos pequeños negocios, Capital Financiero conversó con el director general de la institución, Joaquín Fábrega , quien se lamenta de que el sistema educativo panameño esté diseñado para formar personas que buscan empleos y no que los generen, situación que no contribuye a mejorar la económica del país.
"En Panamá el 3% de la población económicamente activa es de empresarios, mientras que en países desarrollados superan el 20%", subrayó.
El problema de financiamiento es el principal escollo de la pequeña y mediana empresa. ¿Por qué?
A la micro empresa le cuesta mucho conseguir un micro crédito, pero no es por culpa del empresario. Yo achaco la deficiencia al sistema bancario tradicional, que trata de medir todo con la misma vara. La banca tradicional pide garantías, mientras que con el micro crédito se trata más de confianza, que los banqueros salgan de las oficinas refrigeradas a ver dónde vive su potencial cliente, hablar con los vecinas para conocer más sobre él, saber a qué se dedica.
Nosotros al principio, cuando se creó el Fondo de Garantías, hablamos con los bancos y les explicamos los problemas que ocasiona exigirle garantías bancaria a la micro-empresa y decidimos para crear ese fondo que por cada dólar de garantía que ponga el empresario, Ampyme pondría otro dólar.
Esto me indica que el problema no es garantía sino cómo enfoca el sector bancario el micro-crédito. Recuerdo el caso de un banco que tenía un departamento de micro-crédito y que cuando surgió lo del Siacap cerró todo el departamento y le asignó instrucciones a su personal para que manejarán el Siacap.
Un banco de micro crédito tiene que ser muy especializado y no estar en tantas cosas como lo hace la banca comercial.
Dicen que el micro crédito es de alto riesgo. Yo creo que eso no es correcto. Hemos visto en los últimos años casos de empresas supuestamente estables que han quebrado y quedaron debiéndole sumas enormes a los bancos.
Si se suman todos los micro crédito otorgados en Panamá no llegan a la suma que se perdió con una de estas empresas.
¿Qué está haciendo la Ampyme para solucionar este problema?
Estamos trabajando en un estudio de factibilidad para ver lo que está pasando en el sector; estamos haciendo un documento público para que el que quiera incursionar en banca de micro crédito tenga este documento el cual está dedicado a crear bancos.
También estamos haciendo una investigación con la Confederación Latinoamericana de Cooperativas (Colac) y una empresa colombiana llamada Emprender (que conoce de metodología) para que en conjunto con el Ipacoop, que es el ente rector de las cooperativas, crear y desarrollar cooperativas de ahorro y crédito empresariales, y las que existen desarrollarlas y volverlas más eficientes, porque en la medida que sean más eficientes podrán cobrar intereses más bajos, mejorar utilidades, y quizás sea más atractivo para un individuo ir a una cooperativa que a un banco a solicitar un crédito.
O sea que, a través de los cooperativas les prestarán a las micro empresas?.
Así es, pero quiero dejar algo muy claro para que no haya males entendidos: el gobierno no está creando bancos de micro crédito, tampoco está creando cooperativas empresariales, solo está promoviéndolas, que es una de las funciones que tiene la Ampyme.
También estamos estudiando por qué no hay más banca de micro crédito, o por qué no se desarrollan, o cómo promocionarlas más?.
¿Qué cantidad de micro empresas se beneficiarán con esta iniciativa?
El universo de pequeñas y medianas empresas registrada en el Ministerio de Economía y Finanzas es de unas 30.000, mientras que las personas informales que se dedican a una actividad económica legal están por los 300.000 individuos. Quiénes podrían ser clientes de un banco de micro crédito o cooperativa empresarial: es voluntad del individuo. El gobierno no debe hacer más que decir cuáles son las reglas del juego. Una empresa informal que quiera buscar un micro crédito tiene que irse formalizando porque nadie le va a prestar si no tiene un registro o una licencia comercial o un número de RUC.
En el año 2001 colocamos $15.000 en garantías, en el 2002 subimos a $1,2 millones y en el 2003 ya vamos por $1,6 millones, lo que multiplicado por 2 supera los $3 millones.
Hay una mora por parte de la micro empresa en el uso de la tecnología. ¿Qué se está haciendo para salvar esta deficiencia?.
La responsabilidad es del propio empresario. Si yo soy empresario debo tratar que mi negocio esté a la vanguardia para poder crecer. Y no hay que ser ni rico ni pobre para poder avanzar tecnológicamente, lo que hay que hacer es utilizar sabiamente las ganancias.
Lo que ha pasado en Panamá es que por falta de una cultura empresarial solo se le enseña a la persona a buscar empleo. Creamos una empresa por una necesidad temporal y lo que entra en el bolsillo llamado negocio lo sacamos en el bolsillo llamado casa y no reinvertimos para ir creciendo y fortaleciéndonos.
Para decirle qué hacemos, le respondo que recientemente se escogieron a 25 agroempresarios, a través de un concurso, para que hicieran un curso en EE.UU. y aprendieran cómo entrar a ese mercado de exportación a través de Luciana. Ya hay tres empresas que los han contactado.
También se mandaron a otros diez artesanos a México para que aprendieran cómo embalar mejor sus productos, y ya hay cinco empresas que están exportando.
Si quieren tecnología la Senacyt los puede asesor. Nosotros también tenemos un programa de asistencia técnica y muy pocas personas vienen a tocarnos las puertas. Pero hay que dejar claro que los tiempos del paternalismo ya pasaron, nosotros no somos mamá gallina que daba todo en bandeja de plata. Uno debe ser como el halcón que busca su presa y se la come. No podemos ser la cruz roja empresarial, y digo esto porque hemos tenido casos de lo sublime a lo ridículo. Uno de ellos fue el de un señor que quería a ir a Cuba con todos los gastos pagos, pero que no quería transmitir los conocimientos que adquiera a los demás.
Aquí la regla es que los conocimientos se trasmitan y que la asistencia técnica sea para beneficio de muchos. La asistencia técnica está, pero siempre y cuando esté para beneficio de todos.
Vivimos en un mundo globalizado, viene los TLC, tenemos que unirnos, buscar alianzas a lo interno y a lo externo, tenemos que quitarnos el miedo a exportar y el gobierno tiene muchos proyectos para ayudar.
Precisamente, Panamá negocia TLC con Taiwán, con Centroamérica, e intenta formalizar negociaciones con EE.UU. ¿Cuál es el mejor camino para las pymes?
El propio empresario debe establecer cuál es su mejor vía. Estamos abriendo las puertas para los negocios. Y las oportunidades existen. Por ejemplo, la misión técnica de China y Taiwán nos dijo que Panamá tienen en el mango una oportunidad para exportar si una empresa logrará recogerlos, lavarlos, pelarlos, sacarle la pulpa y ellos lo comprarían en cantidades industriales. Además hay una empresa en Florida que nos pidió 30 contenedores mensuales de yuca. Entonces las herramientas y las condiciones están, los contactos a través del MICI o internet también existen. Lo que hay que hacer es una fuerte campaña exportadora, identificar líderes, crear grupos de agroempresarios y que se les enseñe cómo se exporta, cómo se puede ser más eficiente en la siembra y así sucesivamente. La idea es transformar al hombre de campo, al artesano, al pescador en empresario y ese objetivo se está logrando, porque esa actividad es factible.
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